Desde los primeros días de nacidos, nuestros hijos están expuestos a distintos accidentes que, como padres, debemos prevenir o en su caso saber atender para que no haya consecuencias mayores en los pequeños.

 

Algunos de los accidentes más comunes entre los niños están los golpes, fracturas, caídas, heridas, quemaduras, picaduras, mordeduras, ahogamiento o asfixia, intoxicación, fiebre, salpullidos y más.

 

Aquí te explicamos qué hacer en los casos más frecuentes:

 

Traumatismos, golpes y caídas

 

Es muy importante prestar especial atención a los golpes recibidos en la cabeza porque puede haber traumatismo cráneo-encefálico, es decir, lesiones en el cerebro. Después de un golpe fuerte en ésta y otra parte del cuerpo se debe revisar bien la extremidad, descartar fracturas o sangrado, colocar hielo y algún antiinflamatorio. En caso de fractura, se debe evitar mover la parte afectada y hablar a servicios de urgencias.

 

Heridas

 

Lo primero es detener la hemorragia con gasas y un trapo limpio. Debemos lavarnos bien las manos, retirar las gasas, limpiar la zona con mucha agua, secar la piel, colocar una gasa sin ejercer presión y una venda de la misma manera. Si el sangrado no se detiene es necesario ir con un médico.

 

Quemaduras

 

En caso de quemaduras con agua caliente, una plancha o la estufa debemos hacer lo siguiente: sumergir la parte afectada en agua fría (no con hielos) por un lapso de 5 a 10 minutos. Si se hacen ampollas éstas no deben romperse. Si la quemadura es muy grave, debemos hacer lo anterior, cubrir la parte afectada con un trapo húmedo e ir al hospital.

 

 

Fuente: efesalud.com y eresmama.com