Antes de comenzar con el tema es importante aclara que los síntomas de un infarto y un pre-infarto son distintos. Los infantes son dolores fuertes y repentinos en el pecho, la espalda y el brazo izquierdo que ponen en riesgo la vida de la persona.

El pre-infarto, por su parte, no es motivo de riesgo al momento de sufrirlo pero si es necesario que la persona acuda al médico para un chequeo, pues lo único cierto es que existe un “desajuste” en la función del corazón y porque no existe un flujo normal de sangre.

La verdadera señal de alerta para el individuo es cuando los “pre-infartos” se vuelven constantes y por esa razón te compartimos las principales señales de este padecimiento:

  • Dolor en el pecho
  • Dolor intenso en brazos, cuello, mandíbula, hombro o espalda
  • Náuseas, fatiga y mareos
  • Dificultad para respirar
  • Ansiedad
  • Transpiración
Quienes lo han vivido describen al pre-infarto como “un fuerte malestar, como si se tuviera una fuerte opresión en el pecho”. En el caso de las mujeres, más que una “opresión en el pecho” las sensación de sufren son punzadas, náuseas, dificultad para respirar y dolor en el abdomen.

El pre-infarto se alivia descansando un poco pero siempre será mejor acudir con un cardiólogo certificado. Recuerda que prevenir será siempre la mejor solución.

Fuente: mejorconsalud.com